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domingo, febrero 25, 2018

Los cambios en el sexo en la vejez, entendiéndolos y manejándolos



Dr. Sidney Soto
Región Este

“Hay que destruir el mito de que los ancianos no tienen interés en el sexo y que, si lo tienen, son obscenos, como si no fuera acaso normal y correcto para todos tener relaciones íntimas hasta el final de la vida”. Esta es una de las ideas que defiende el gerontólogo y geriatra estadounidense Robert N. Butler, director del Instituto Nacional del Envejecimiento de EE. UU. y presidente del primer departamento de Geriatría de la Mount Sinai School of Medicine Nueva York.

Factores fisiológicos 

Existen una serie de cambios fisiológicos que ocurren con la edad. Pero estos no significan muerte sexual.

En el hombre, dentro de los cambios anatómicos y funcionales, tenemos: 1-Los espermatozoides disminuyen su capacidad de movimiento dentro del semen, que también disminuye en número y calidad, de forma paulatina a partir de los 40 años .

2-A los 70 años de edad, los testículos mantienen su tamaño normal, pero existen cambios degenerativos en los tubos seminíferos, aplanamiento del epitelio germinal, interrupción de las células germinales.

3-La producción de espermatozoides viene regulada por la hormona FSH, y esta a su vez, lo está por el hipotálamo.

4-Cabe decir que con la edad, el líquido seminal se va haciendo más escaso progresivamente, y también más pobre en sus cualidades funcionales .

En la edad avanzada, la testosterona disminuye al mismo tiempo que la actividad sexual del individuo. El papel de la testosterona es muy importante para el mantenimiento de los caracteres sexuales secundarios, aunque no es el único factor que participa en este sentido.

Cambios en el comportamiento y en la respuesta sexual:

a-Más tiempo para lograr la erección. (El hombre joven necesita como promedio solo de 15 a 30 segundos, mientras que el anciano puede demorar hasta 10 minutos.)

b-Demora más tiempo en eyacular, lo cual prolongará más el coito.

c-La erección del hombre de más de 50 años es menos firme, debido a que los vasos sanguíneos no son tan elásticos como antes, y los músculos son menos potentes.

d-Disminución del eyaculado en cuanto a su volumen y la fuerza con que es expulsado, debido a una menor potencia de los músculos eyaculadores y, por lo tanto, de sus contracciones durante el orgasmo.

e-El período de detumescencia del pene, o pérdida de la erección después de la eyaculación, se produce con más rapidez, así como el tiempo necesario para logra la próxima erección (período refractario) se prolonga.

f-La erección pudiera disminuir, perderse o recuperarse en una o múltiple ocasiones durante el acto sexual prolongado, y en ocasiones, el pene no alcanza una completa ingurgitación hasta momentos antes de la eyaculación.

Esto depende también de la intensidad de los estímulos sexuales.

g-En el anciano y en el hombre maduro predominan la excitación producida por tocamientos y caricias sobre las zonas erógenas del cuerpo, así como la estimulación directa de los genitales.

h-El hombre de edad avanzada puede gozar perfectamente el coito sin llegar necesariamente al orgasmo.

i-Después de los 60 años se puede eyacular en uno o dos de cada tres coitos, y esto no ser causa de insatisfacción.

j-Las necesidades de contacto sexual en hombres mayores de 60 años de edad puede limitarse a una o dos veces por semana y ser suficiente para su bienestar.

k-En los ancianos también puede perderse la llamada fase de inevitabilidad eyaculatoria.

l-El anciano puede eyacular sin este aviso, que es producto de la contracción de la musculatura de las vías seminales, pero experimenta la segunda fase del orgasmo sin dificultad.

m-En el hombre mayor de 50 años disminuye la elevación de los testículos dentro del saco escrotal antes de la eyaculación, por la acción de los músculos cremasterianos.

Dentro de los cambios anatómicos y funcionales en la mujer tenemos: 1-La redistribución de la grasa, la disminución de la fuerza muscular, la modificación en la distribución del vello, y los cambios osteoarticulares, que favorecen la tendencia a padecer osteoporosis, son algunas modificaciones que van a influir en la actividad sexual .

2-También son más evidentes los relativos a los caracteres sexuales secundarios, y de forma específica, a las mamas, cuyo tejido glandular es sustituido por tejido graso, y cuya piel pierde elasticidad, en grado suficiente como para deformar de manera importante su posición en el tórax.

En el aparato genital, los cambios más significativos son:

a-Los labios mayores y menores pierden elasticidad y se muestran atrofias progresivas de su capaz dérmicas y epidérmicas, lo mismo que el resto de la vulva.

b-La vagina, con su deprivación estrogénica, tiene menos capacidad para su fluidificación, lo que a su vez facilita infecciones locales. Su mucosa se hace más fina y seca, además pierde longitud, se hace más estrecha y menos elástica, y reduce su capacidad de distensión.

c-El clítoris tiene mayor dificultad para la erección.

Desde el punto de vista endocrino metabólico, los cambios más importantes ocurren durante la menopausia, por el cese de producción de estrógeno, que provoca una serie de cambios fisiológicos : 1-Menos intenso el aumento de tamaño de la mama, y se vuelven menos firmes y más planas.

2-No se observa al principio del coito los cambios tópicos en los labios mayores, y es menor la vasodilatación de los labios menores.

3-Debilitamiento de las musculatura vaginal y de la zona perineal, por lo que existe menor contracción de la vagina durante la fase de plataforma orgásmica.

4-Menor la elevación uterina.

5-Las contracciones uterinas del orgasmo se hacen más débiles, y en ocasiones dolorosas por ser más espásticas que rítmicas. Disminución del vello axilar y púbico.

Factores sociales

La autopercepción del atractivo sexual es un factor social muy importante. La sociedad, en general, cree que las ancianas son las que pierden más pronto su atractivo sexual, posiblemente debido a que se produce una pérdida más precoz de la capacidad de procreación en relación con el hombre. El climaterio anticipa el “sentimiento de vejez” en la mujer, sentimiento que en el hombre sucede dos décadas después, cuando comienza a perder prestigio.

Se debe restituir a los ancianos el derecho a disfrutar de una vida sexual normal, que puede ser incluso más satisfactoria que la de una persona joven”.

Se adquiere “el segundo lenguaje de la sexualidad” y el egoísmo juvenil se transforma a menudo en “un mayor sentido lúdico, en más expresividad y amabilidad”.

La medicación, las enfermedades, los prejuicios sociales y la familia del anciano son los problemas más graves con los que este topa a la hora de reivindicar su sexualidad, ya que interfieren a veces con la sexualidad, pero la persona anciana no se atreve en ocasiones a comentar este aspecto con su médico, quien ha de solucionar el problema, o bien cambiando los medicamentos, o bien reduciendo la dosis.

Enfermedades como la artritis o las dolencias cardiacas pueden, por otra parte, ser dolorosos obstáculos para una relación erótica, pero se pueden tomar precauciones. Si se trata de artritis, “elegir para la relación sexual ciertas horas del día en que los músculos están más relajados” y si las molestias son cardiacas, “tomar medicamentos contra el dolor inmediatamente antes de iniciar la relación”.

El miedo a perder la herencia y el dinero o las propiedades del viejo hace que “la familia sea en ocasiones sorprendentemente insolidaria con el anciano que ha decidido buscarse una nueva amiga o esposa”, y peor si es más joven.

La mujer, por otro lado, se las arregla mejor que el hombre cuando pierde a un ser querido. “Los hombres que pierden a su esposa tienen más posibilidades de morirse en el año que sigue al fallecimiento que al revés .

Disciplina física, personal y social

“En los países occidentales, la frontera del envejecimiento se pone ahora en los 60 o 65 años, pero en países como España, donde la gente disfruta de una gran longevidad debido tal vez a sus hábitos culturales, la vejez no empieza tal vez hasta los 75 años”.

De momento, sin embargo, como “no hay ningún preparado o medicamento mágico” que pueda dar minutos o días extras”, se recomienda una disciplina a tres niveles (físico, personal y social) que pasa por la moderación en el alcohol, la abstención total en el tabaco y la disminución de la sal, las grasas y las tensiones, combinada con el aumento del ejercicio físico, la existencia de una finalidad en la vida y de un entorno social que apoye y dé afecto a la persona.

Factores sociales 

La autopercepción del atractivo sexual es un factor social muy importante. La sociedad, en general, cree que las ancianas son las que pierden más pronto su atractivo sexual, posiblemente debido a que se produce una pérdida más precoz de la capacidad de procreación en relación con el hombre. El climaterio anticipa el “sentimiento de vejez” en la mujer, sentimiento que en el hombre sucede dos décadas después, cuando comienza a perder prestigio.

En general, para las mujeres la sexualidad sigue siendo algo negado, víctimas de la educación y la cultura. Es un mito considerar que se pierde el apetito sexual. Lo único que se ha probado es que la duración de la fase orgásmica en la mujer de 50 a 70 años sufre una disminución paulatina que no tiene mayor importancia .

Muchas mujeres creen erróneamente que terminada su función reproductiva, se pierde, también, la función sexual.n Un porcentaje importante de responsabilidad sobre este aspecto recae en ciertos hábitos culturales y sociales: en general no se considera correcto hablar públicamente de la sexualidad, y en el caso concreto de los ancianos, suele parecer hasta “improcedente” plantear la posibilidad de que vivan su propia sexualidad. Paradójicamente, la formación de nuevas parejas en la edad madura suele ser mal recibida. Todos estos mitos y prejuicios sociales castigan al anciano, privándole de su derecho de mantener su actividad sexual satisfactoria, algo muy penoso por cierto.

Más aún, debido a la mayor longevidad de la población, es cada vez más probable que los ancianos se casen con parejas sexualmente incapaces, lo cual es más frecuente en las ancianas que normalmente se vuelven a casar con ancianos de mayor edad, transformándose en “esposas cuidadoras”. Sin embargo, en los ancianos no es infrecuente el matrimonio con mujeres mucho más jóvenes .

De acuerdo a estudios epidemiológicos, el hecho de perder la pareja es uno de los factores determinantes de mayor peso del cese de la actividad sexual. Les resulta muy difícil la idea de obtener placer nuevamente con otra pareja distinta a su antigua pareja, especialmente cuando la convivencia con la persona fallecida fue satisfactoria o prolongada .

Se debe mantener, en lo posible, el equilibrio entre la intimidad, dignidad y derechos del anciano, incluso cuando existe cierto grado de incapacidad mental, pues tienen capacidad para sentir placer, y, en muchas ocasiones, precisan tocar y ser tocados, y sentir calor.

¿CÓMO DEBO ACTUAR?

La sexualidad debe vivirse en esta época, como en todas, con comprensión y, lo que es más difícil, con aceptación. Integrando los cambios inevitables e incorporándolos a la actividad sexual de forma positiva, la frecuencia, el tiempo dedicado a las caricias y a la estimulación.

Superando los condicionantes culturales, la aspiración de ver ancianos sin interés sexual, el «abuelito» que solo lee el periódico y juega al tute, y la «abuelita» que solo hace ganchillo y un bizcocho buenísimo.

¿SE CONTAGIAN ENFERMEDADES POR EL SEXO?

La normalidad en las relaciones sexuales en el envejecimiento mantiene los mismos riesgos que tienen a cualquier edad respecto a las enfermedades de transmisión sexual, son las mismas, con los mismos mecanismos de transmisión y de prevención.

Conclusión

La sexualidad no debe interpretarse como rendimiento cuantitativo. La valoración de la cantidad de coitos o de orgasmos solo es propia de la sexualidad inmadura. Aunque también conviene buscar la manera en que la actividad sexual coital sea tan satisfactoria como siempre, o más. Y para ello es fundamental el hablar de nuestras limitaciones con el médico que nos ayudará en el ajuste de los medicamentos que puedan ser modificados, en la solución de los problemas que sean solucionables. A veces es tan sencillo como una crema de estrógenos para lubrificar y vitalizar la mucosa vaginal de la mujer, y otras no tan sencillo desde la utilización de los últimos tratamientos farmacológicos como el Viagra y las inyecciones intracavernosas (siempre con valoración de su médico), hasta ayudas externas como las bombas de vacío y las prótesis. Siempre solicitar aclaración de todas nuestras dudas, sin ninguna verguenza.

Y, por supuesto, nunca…¡NUNCA! aceptar la frase “¿Y a su edad qué quiere…?

Listin Diario.

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